Psicoterapia Humanista

Es una disciplina muy amplia que incluye numerosas técnicas. La psicología humanista es un modelo de psicoterapia desarrollado por C.Rogers, que valora a la persona como sujeto individual, resalta su carácter único, y está en contra por tanto de las clasificaciones. Un psicoterapeuta humanista nunca pondrá una etiqueta como, por ejemplo, ser maníaco depresivo, la percepción es distinta, primero porque no considera a la persona que asiste a su consulta como enferma, y segundo no clasifica a nadie en un grupo, sino, que cada ser es único e irrepetible. Si cada sujeto es particular, la percepción es distinta, y por tanto su actitud es diferente. Es un modelo positivo porque considera que se nace con un potencial de desarrollo que tiende a madurar, y con capacidad de tomar las riendas de la propia vida. Rechaza el concepto de enfermedad y el de paciente, y lo sustituye por el de cliente.

Esta terapia se basa en la empatía, en la conexión psicoterapeuta-cliente. Se convertirá en el "mejor amigo". Le importa el presente, y no el pasado. "Hoy somos el fruto de nuestro pasado y la base de nuestro futuro", y es en el presente cuando se precisa ver que actitud o actitudes se quieren cambiar, para un futuro mejor. Actúa cuando ese proceso de maduración se para, porque es ahí cuando surgen los enfrentamientos psicológicos. Es parte de su forma de trabajo el considerar positivamente y aceptar todo cuanto diga el "cliente" sin condiciones de valor, evitando corregirle o dirigirle hacia criterios preestablecidos. Se aplica principalmente a los trastornos del desarrollo psicológico.

Hay veces que el modo de pensar puede llegar a dificultar seriamente la actividad cotidiana. Un ejemplo popular es el de la botella que contiene la mitad de líquido: ¿está medio llena o medio vacía? A veces no es necesario que cambien las cosas, es suficiente con cambiar la interpretación que se hace de las mismas.

En psicoterapia se trata sencillamente de analizar lo que sucede, para conocerse mejor a si mismo, lo que repercute en el alivio de los síntomas. La psicoterapia humanista se convierte así, en un instrumento que se adapta a cada uno y sus circunstancias, debiendo tomarse el tiempo que se necesite para aprender y aplicar las técnicas que permitan conseguir la estabilidad emocional, y todo ello, a través de lo más importante, " la implicación y compromiso". Las técnicas de la psicoterapia humanista tienen el propósito de hacer ver al paciente y comprender a fondo sus sentimientos y su actitud, pues se basan en la creencia de que sólo el conocimiento del propio ser, puede propiciar cambios duraderos en la persona.